Juanma Urbán_Mar de Fulles
12 Feb

Cuando Mar de Fulles era un sueño

Mar de Fulles es el sueño de Juanma Urbán y Maria José Serra. Los dos empezaron de cero con un objetivo común, demostrar que apostar por lo sostenible es posible y se puede aplicar y transformar en un proyecto de turismo social y ecológico.

La muestra es que hoy en Mar de Fulles funciona exclusivamente con energía solar, iluminación de bajo consumo y circuito cerrado de agua de un pozo propio con depuradora de filtros verde y el agua de lluvia se reconduce al acuífero.

El camino hasta llegar aquí no fue fácil, no, parecía que lo bueno se hacía esperar. La búsqueda del lugar ideal para el establecimiento llevo a Juanma y a Mariajo a recorrer las montañas y bosques del interior de la Comunitat Valenciana de la mano, hasta encontrar este emplazamiento en plena Sierra de Espadán. Encontraron un mar de fulles que hoy da nombre al proyecto y sentido a su sueño. Un paso más conseguido.

El proyecto se iniciaba con la adquisición de los terrenos. Un lugar dañado por un incendio que tardaron seis años en recuperar con la plantación de 40.000 alcornoques. Una manera también de compensar las emisiones de CO2 de la futura construcción.

«Decidimos recurrir a la bioconstrucción. Utilizamos materiales nobles como la madera, la termoarcilla para los muros, la cal para el enfoscado exterior o el cristal bajo emisivo para reducir el consumo energético. Además, la red de caminos que recorre el entorno se realizó a pico y azada durante año y medio sin utilizar medios mecánicos». Así lo relata Juanma, y sus brazos todavía lo recuerdan.

Contenido social
La financiación la consiguieron gracias a la colaboración de cientos de personas con conciencia ecológica que apostaron por ellos y por el futuro de Mar de Fulles. Además, contaron con Fiare Banca Ética para gran parte de la inversión, sumando el contenido social del proyecto. Un momento de inflexión donde se añade la igualdad en los futuros puestos de trabajo y la equidad en los sueldos, además de contar con proveedores siempre de empresas locales del entorno.

Sin duda, Mar de Fulles ya ha demostrado que enlazar lo social y ecológico es posible. Poner en pie una empresa que genera riqueza se puede hacer manteniendo los ideales en los que se cree.

«Hoy somos un remanso de paz donde sentir el silencio y la desconexión de la rutina. Camuflado en la naturaleza para disfrutar de los sentidos, deleitarse de la buena comida con ingredientes de temporada y un paisaje espectacular que te deja sin habla», comparte Juanma. Un sueño conseguido. ¿Nos dejas compartirlo contigo?

CUANDO MAR DE FULLES ERA UN SUEÑO